lunes, 19 de diciembre de 2016

TOBÍAS. CAPÍTULO 4.

Tobit y su hijo Tobías

41Aquel día Tobit se acordó del dinero que había depositado en casa de Gabael, en Ragués de Media, 2y pensó para sus adentros: <<He pedido la muerte. ¿Por qué no llamo a mi hijo Tobías y le informo sobre ese dinero antes demorir?>>. 3Entonces llamó a su hijo Tobías y cuando se presentó, le dijo:

Consejos de Tobit a su hijo (Texto S)

-Hazme un entierro digno. Honra a tu madre, y no la abandones mientras viva. Tenla contenta y no la disgustes en nada. 4Acuérdate, hijo, de los muchos peligros que pasó por ti cuando te llevaba en el seno. Y cuando muera, entiérrala junto a mí en la misma sepultura. 5Hijo, acuérdate del Señor toda tu vida. No consientas el pecado ni quebrantes sus mandamientos. 6Haz obras de caridad toda tu vida, y no sigas el camino de la injusticia. 7Pues a los que obran bien les va bien en sus negocios y a los que obran rectamente les concede el Señor su benevolencia. 8Haz limosna en proporción a lo que tengas; si tienes poco, no temas dar limosna conforme a ese poco. 9Así atesoras un buen caudal para cuanto te veas en apuro, 10porque la limosna libra de la muerte y no deja caer en las tinieblas. 11El que hace limosna presenta al Altísimo una buena ofrenda.
12>>Guárdate, hijo, de la fornicación. Para casarte busca primero una mujer de la familia; no te cases con una que no sea de nuestra tribu, pues somos hijos de profetas. Recuerda, hijo, que ya antaño nuestros antepasados, Noé, Abrahán, Isaac y Jacob tomaron esposas de entre sus parientes, y "recibieron la bendición de los hijos", y su descendencia heredará la tierra. 13Bien, hijo, ama a tus parientes y no te creas más que los hijos e hijas de tu pueblo, desdeñando tomar esposa de entre ellos, porque en la soberbia está la perdición y la intranquilidad, y la pereza lleva a la indigencia y la miseria, porque la pereza es madre del hambre.
14>>No retengas ni una noche el jornal de tu obrero. Dáselo en seguida, que si sirves a Dios, él te lo pagará. Ten cuidado, hijo, en todo lo que haces y pórtate siempre con educación.
15>>No hagas a otro lo que a ti no te agrada. No bebas hasta embriagarte, que la embriaguez no te acompañe en el camino.
16>>Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Da de limosna todo lo que te sobre, y no seas tacaño. 17Ofrece tu pan sobre la tumba de los justos, y no lo des a los pecadores.
18>>Pide consejo al sensato, y no desprecies un consejo útil.
19>>Al que quiere lo humilla hasta el Abismo. Bien, hijo, recuerda estas instrucciones, que no se te borren de la memoria.
20>>Y ahora te comunico que en casa de Gabael, el de Gabri, en Ragués de Media, dejé en depósito trescientos kilos de plata. 21No te apures porque seamos pobres; si temes a Dios, huyes de todo pecado y haces lo que le agrada al Señor, tu Dios, tendrás muchas riquezas>>.

Consejo de Tobit a su hijo (Texto BA)

3Entiérrame. No descuides a tu madre. Respétala toda la vida, tenla contenta y no le des disgustos. 4Acuérdate de los muchos peligros que pasó cuando te llevaba en el seno. 5Hijo, acuérdate del Señor toda la vida. No consientas en pecado ni quebrantes sus mandamientos. Haz obras de caridad toda tu vida y no sigas el camino de la injusticia. 6Si procedes sinceramente, te irán bien tus asuntos.
7De tus bienes da limosna a toda la gente honrada y no seas tacaño en tus limosnas. Si ves un pobre, no vuelvas el rostro, y Dios no te apartará su rostro.
8Haz limosna en proporció a lo que tienes; si tienes poco, no repares en dar limosna de eso poco. 9Así te atesoras un caudal para el tiempo de necesidad. 10Pues la limosna libra de la muerte y no deja caer en las tinieblas. 11Los que hacen limosna presentan al Altísimo una buena ofrenda. 
12Guárdate, hijo, de la fornicación. Para casarte, busca primero una mujer de tu familia; no te cases con una que no sea de nuestra tribu, pues somos hijos de profetas. Recuerda, hijo, que ya antaño nuestros antepasados, Noé, Abrahán, Isaac y Jacob tomaron esposas de entre sus parientes, y recibieron la bendición de los hijos, y su descendencia heredará la tierra.
13Bien, hijo, ama a tus parientes y no te creas más que los hijos e hijas de tu pueblo, desdeñando tomar esposa de entre ellos; porque la soberbia trae perdición e intranquilidad. La pereza lleva a la indigencia y la miseria, porque la pereza es madre del hambre.
14No retengas ni una noche el jornal de tu obrero. Dáselo en seguida, que si sirves a Dios, él te lo pagará. Ten cuidado, hijo, en todo lo que haces y pórtate siempre con educación. 15No hagas a otro lo que a ti no te agrada. No bebas hasta embriagarte; que la embriaguez no te acompañe en el camino.
16Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Da de limosna cuanto te sobre y no seas tacaño en tus limosnas.
17Ofrece tu pan sobre la tumba de los justos y no lo des a los pecadores.
18Pide consejo al sensato y no desprecies un consejo útil.
19Bendice a Dios en toda ocasión y pídele que allane tus caminos y que enderece tus sendas y proyectos. Porque no todas las naciones aciertan en sus proyectos. Es el Señor quien da los bienes a quien quiere y humilla a quien quiere.
Bien, hijo, recuerda estas normas, que no se te borren de la memoria.

Explicación.

4,1-2 En efecto, es extraño que ni Ana ni Tobit se hayan preocupado de buscar esposa a su hijo único y que el padre se preocupe sólo del dinero dejado en depósito. Compárese con la preocupación de Abrahán por Isaac (Gn 24).

4,3a Este verso continúa lógicamente lo anterior y empalma con el v.20. En medio ha insertado el autor una serie de consejos testamentarios. Con ello se superponen en el relato este testamento y el de 14,2-10.

Los consejos se justifican por la intención dialéctica sapiencial. Pudo haber un núcleo original que fue creciendo en sucesivas ediciones, aun con repeticiones. Como las dos versiones griegas difieren tanto ofrecemos traducción de ambas. El género testamento tiene antecedentes en el AT: Jacob y Moisés (Gn 49 y Dt 33), Josué y David (Jos 23 y 1 Re 2,1-9). Más tarde se hizo popular. Un ejemplo famoso es el Testamento de los doce patriarcas, y también aparece en la historia de Ajicar.

4,3b Sobre la importancia del entierro véanse: Gn 22; 25,9; 35,29; 50,1-14 etc. Sobre el amor filial Eclo 3,1-16.

4,4 Son famosos los consejos del egipcio Ani (ANET 420).

4,5 Véanse Prov 3,6 en versión sapiencial, Dt 27,10 en versión de alianza.

Comentario a la versión de AB 7-18. Estos consejos son de estilo y contenido sapiencial. Si alguno s se leen también en la legislación, casi todos se encuentran en diversas colecciones de Proverbios. También es sapiencial la motivación, que no apela a la santidad ni a la alianza. Es imposible definir el número exacto o la clave de composición. Una serie se presta a toda clase de adiciones y manipulaciones.

4,7 Limosna selectiva, para no apoyar a los malhechores (cfr. Eclo 12,2.3.7; 14,3-16).

4,8-10 Como en textos posteriores, se restringe el significado de sedaqa a "limosna" (Prov 10,2 y 11,4; cfr. también Prov 3,27-28 y Eclo 29,10-12).

4,11 Compárese con Eclo 35,2 en otro contexto teológico.

4,12 El comienzo es simplemente ético; después salta de lo ético a lo étnico, recomendando la endogamia; apela a tradiciones patriarcales (Gn 24 y 28,1-4). Llamar "profetas" a los patriarcas o al conjunto de los antepasados tiene un apoyo leve en Sal 105,15.

4,13 Soberbia y pereza son temas frecuentes: p.e. Prov 8,13; 16,18; 29,23; Eclo 10,7, Pereza: Prov 19,24; 26,15-16.

4,14 Véanse Lv 19,13 y Dt 24,14-15.

4,15 En versión posistiva Mt 7,12 y Lc 6,31. Sobre la embriaguez: Prov 23,29-35 y Eclo 31,25-31.

4,17 "Ofrece": en griego "derrama", como si fuera una libación sobre la tumba. La práctica no es judía y aun opuesta a la ley (Dt 26,14; cfr. Eclo 30,18). Para salvar la frase, algunos toman taphos como metonimia de funeral (cfr. Jr 16,7).

4,18 Sobre consejeros: Eclo 37,7-15.

4,19 "No todas las naciones": asoma el espíritu nacionalista. Tradicionalmente la sabiduría era internacional, recibida de Egipto, imitada de Edom, etc. El libro de Is Proverbios incorpora instrucciones extranjeras. Más tarde los maestros de Israel identificaron sabiduría como ley, p. ej. Bar 3,22-23.

Mirando ahora el conjunto de la serie, observamos que algunos consejos encajan en el curso del relato: la posible muerte próxima, el matrimonio dentro del clan, la limosna. Otros consejos son genéricos e intercambiables.

4,20-21 Después de la interrupción o inserción, el anciano vuelve a su tema: el depósito pecuniario. La pobreza mencionada será real hasta que se recobre el dinero, por el esfuerzo del hijo. Tobit da al asunto un tono providencialista: la riqueza como premio de la virtud. Menos aprecio manifiestan Prov 15,16; 16,8; 19,1; 29,6. 

TOBÍAS. CAPÍTULO 3.

31Profundamente afligido, sollocé, me eché a llorar y empecé a rezar entre sollozos:
2<<Señor, tú eres justo;
todas tus obras son justas;
tú actúas con misericordia
y lealtad,
tú eres el juez del mundo.
3Tú, Señor, acuérdate de mí
y mírame;
no me castigues por mis pecados, mis errores
y los de mis padres,
4cometidos en tu presencia,
desobedeciendo tus mandatos.
Nos has entregado al saqueo,
al destierro y a la muerte,
nos has hecho refrán,
comentario y burla
de todas las naciones
donde nos has dispersado.
5Sí, todas tus sentencias
son justas
cuando me tratas así
por mis pecados,
porque no hemos cumplido
tus mandatos
ni hemos procedido lealmente
en tu presencia.
6Haz ahora de mí lo que te guste.
Manda que me quiten la vida,
y desapareceré
de la faz de la tierra
y en tierra me convertiré.
Porque más me vale morir
que vivir
después de oír ultrajes
que no merezco
y verme invadido de tristeza.
manda, Señor,
que yo me libre de esta prueba;
déjame marchar
a la eterna morada
y no me apartes tu rostro,
Señor.
Porque más me vale morir
que vivir
pasando esta prueba
y escuchando tales ultrajes>>.

La desgracia de Sara

7Aquel mismo día, Sara, la hija de Ragüel, el de Ecbatana de Media, tuvo que soportar también los insultos de una criada de su padre; 8porque Sara se había casado siete veces, pero el maldito demonio Asmodeo fue matando a todos los maridos cuando iban a unirse a ella, según cosstumbre. La criada le dijo:
-Eres tú la que matas a tus maridos. Te han casado ya con siete y no llevas el apellido ni siquiera de uno. 9Porque ellos hayan muerto, ¿a qué nos castigas por su culpa? ¡Vete con ellos! ¡Que no veamos nunca ni un hijo ni una hija tuya!
10Entonces Sara, profundamente afligida, se echó a llorar y subió al piso de arriba de la casa, con intención de ahorcarse. Pero lo pensó otra vez, y se dijo:
-¡Van a echárselo en cara a mi padre! Le dirán que la única hija que tenía, tan querida, se ahorcó al verse hecha una desgraciada. Y mandaré a la tumba a mi anciano padre de puro dolor. Será mejor no ahorcarme, sino pedir al Señor la muerte, y así ya no tendré que oír más insultos.
11Extendió las manos hacia la ventana y rezó:
<<Bendito eres,
Dios misericordioso.
Bendito tu nombre
por los siglos.
Que te bendigan
todas tus obras
por los siglos.
12Hacia ti levanto ahora
mi rostro y mis ojos.
13Manda que yo desaparezca
de la tierra
para no oír más insultos.
14Tú sabes, Señor,
que me conservo limpia
de todo pecado con varón,
15conservo limpio mi nombre
y el de mi padre,
en el destierro.
Soy hija única; mi padre no tiene otro hijo que pueda heredarlo, 
ni pariente próximo,
o de la familia,
con quien poder casarme.
Ya se me han muerto siete,
¿para qué vivir más?
Si no quieres matarme, Señor,
escucha cómo me insultan>>.
16En el mismo momento, el Dios de la gloria escuchó la oración de los dos, 17y envió a Rafael para curarlos: a Tobit, limpiándole la vista, para que pudiera ver la luz de Dios, y a Sara, la de Ragüel, dándole como esposa a Tobías, hijo de Tobit, y librándola del maldito demonio Asmodeo (pues Tobías tenía más derecho a casarse con ella que todos los pretendientes). En el mismo momento Tobit pasaba del patio a casa y Sara de Ragüel bajaba del piso de arriba.

Explicación.

3,1-6 Por el conjunto y por varios detalles, esta plegaria encaja en el contexto genérico de las plegarias penitenciales postexílicas. Parece anómalo que Tobías pronuncie una confesión penitencial después de haber hecho recuento de sus virtudes. Y no basta para justificarlo el ejemplo de Esdras y Nehemías, porque éstos hablan en nombre de la comunidad, mientras que Tobías habla en nombre propio.
La explicación es más bien que Tobit se solidariza con los suyos, acepta la situación global como consecuencia de culpas colectivas. De aquí la mezcla de singular y plural en el texto. La mezcla se observa ya en Sal 106,4-6; Esd 9,6 y Dn 9,4-5.

Ahora veamos la diferencia. La plegaria penitencial suele incluir los siguientes elementos: a) confiesa que Dios es inocente en sus relaciones con el pueblo; b) confiesa el pecado; c) acepta la desgracia como castigo merecido; d) pide perdón y liberación de la desgracia. Tobit respeta el esquema y cambia la última pieza: la liberación que pide es la muerte. Así expresa la situación desesperada: como Moisés (Nm 11,15), Elías (1 Re 19,4), Jonás (Jon 4,3.8).

3,2 Sal 7,10.12; 11,7; 119,137. "Juez del mundo" (Gn 18,25; Sal 9,5; 94,2).

3,3 "Acuérdate" (Sal 25,6-7; 106,4).

3,4 "Burla" (Sal 44,14-15; Jr 24,9; 29,18; 42,18; Ez 22,4).

3,5 "Justo" (Dn 3,27-29; 9,7.14; Bar 1,15-18; 2,6.10).

3,6 "Quitar el aliento": Sal 104,29. "Morada eterna": la morada de los muertos, Sal 49,15.20; Ecl 12,5; la Vulgata cambia el sentido, quizá bajo el influjo de Sab 3,3. "Más vale morir": Job 7,15; Eclo 30,17. Aquí termina el relato en primera persona.

3,7 Comienza el montaje paralelo, aportación interesante de esta narración; empleado con menos precisión en 10,1. Supone un narrador omnisciente que abarca dos puntos distantes en la tierra y otro en el cielo. Gigantesco triángulo con valor teológico: la base en la tierra, la punta en el cielo. No simple sincronía, sino paralelismo de los dos personajes. Desgracia, desesperación y súplica emparejan a Tobit y Sara. A Ecbatana se refieren Esd 6,2; Jud 1,1-4 y autores profanos antiguos.

3,8-9 El insulto de la criada es gravísimo: como decirle que está embrujada o endemoniada. Sobre el apellido véase Is 4,1. Al insulto añade una maldición terrible: que muera sin hijos (cfr. Gn 30,1-2; 1 Sm 1,7-8). La situación de Sara es más grave que la de Tobit.

3,10 La versión griega registra acertadamente la diferente reacción del hombre maduro y de la chica joven, del esposo y padre ciego y de la chica sana ahogada en una soledad hostil y sin remedio. La Vulgata sustituye la idea del suicidio con una versión edificante. El suicidio es excepcional en el AT (Ajitófel, 2 Sm 17,23).

3,11-15 La súplica de Sara compone un díptico con la de Tobit: alaba a Dios, protesta de su inocencia, pide la muerte o el auxilio. El motivo del "nombre" atraviesa la plegaria: de Dios (11), del padre y suyo (14) amenazados de infamia y extinción.

3,11 "Hacia la ventana": quizá mirando en dirección a Jerusalén (cfr. Dn 6,11). En Jerusalén se levantan las manos "hacia el santuario" (Sal 134,2).

3,14 "Impurezas del varón" puede ser fornicación o adulterio; AB dicen "pecado". Véase la reflexión de Eclo 42,10-11, que no cuenta con demonios dispuestos a enredar la situación familiar. "Pariente próximo": no se armoniza con otros datos (3,17; 7,11); a no ser que el narrador quiera presentarla como ignorante.

3,16 En el cielo convergen y se juntan dos plegarias que parecían paralelas. La altura empequeñece y anula las distancias humanas. La Vulgata aprovecha la plegaria de Sara para explayarse en reflexiones espirituales.

3,17 Este verso es como un resumen de lo que va a suceder y convierte lo anterior en prólogo o planteamiento. Nos dicen el final feliz, nos dejan la curiosidad del cómo. Nos mencionan cinco personajes en reparto asimétrico o en relaciones cruzadas: Tobit y Sara, Sara y tobías, Rafael y Asmodeo. Por encima de todos, moviendo los hilos, Dios.

"Tenía más derecho a casarse": a la letra "a heredarla" o recibirla en heredad. Por designio de Dios Tobías está enderezado hacia Sara; por boca del narrador lo sabe el lector. Pero Tobit no lo sabe, endereza su hijo hacia el dinero. De su ignorancia brota la ironía dramática.
 

TOBÍAS. CAPÍTULO 2.

La desgracia de Tobit

21Durante el reinado de Asaredón regresé a casa; me devolvieron a mi mujer, Ana, y a mi hijo, Tobías. En nuestra fiesta de Pentecostés (la fiesta de las Semanas) me prepararon una buena comida. 2Cuando me puse a la mesa, llena de platos variados, dije a mi hijo, Tobías:
-Hijo, anda a ver si encuentras a algún pobre de nuestros compatriotas deportados a Nínive, uno que se acuerde de Dios con toda el alma, y tráelo para que coma con nosotros. Te espero, hijo, hasta que vuelvas.
3Tobías marchó a buscar a algún israelita pobre, y cuando volvió, me dijo:
-Padre.
Respondí:
-¿Qué hay, hijo?
Repuso:
-Padre, han asesinado a un israelita. Lo han estrangulado hace un momento, y lo han dejado tirado ahí, en la plaza.
4Yo pegué un salto, dejé la comida sin haberla probado, recogí el cadáver de la plaza y lo metí en una habitación para enterrarlo cuando se pusiera el sol. 5Cuando volví, me lavé y comí entristecido, recordando la frase del profeta Amós contra Betel:
6<<Se cambiarán vuestras fiestas 
en luto,
vuestros cantos en elegías>>,
7y lloré. Cuando se puso el sol, fui a cavar una fosa y lo enterré.
8Los vecinos se me reían:
-¡Ya no tiene miedo! Lo anduvieron buscando para matarlo por eso mismo, y entonces se escapó; pero ahora ahí lo tenéis, enterrando muertos.
9Aquella noche, después del baño, fui al patio y me tumbé junto a la tapia, con la cara destapada porque hacía calor; 10yo no sabía que en la tapia, encima de mí, había un nido de gorriones; su excremento caliente me cayó en los ojos y se me formaron nubes. Fui a los médicos a que me curaran; pero cuantos más ungüentos me daban, más vista perdía, hasta que quedé completamente ciego. Estuve sin vista cuatro años. Todos mis parientes se apenaron por mi desgracia, y Ajicar me cuidó dos años, hasta que marchó a Elimaida.
11En aquella situación, mi mujer, Ana, se puso a hacer labores para ganar dinero. 12Los clientes le daban el importe cuando les llevaba la labor terminada; el siete de marzo, al acabar una pieza y mandársela a los clientes, éstos le dieron el importe íntegro y le regalaron un cabrito para que lo trajese a casa. 13Cuando llegó, el cabrito empezó a balar. Yo llamé a mi mujer, y le dije:
-¿De dónde viene ese cabrito?
¿No será robado? Devuélveselo al dueño, que no podemos comer nada robado.
14Ana me respondió:
-Me lo han dado de propina, además de la paga.
Pero yo no lo creía, y abochornado por su acción, insistí en que se lo devolviera al dueño. Entonces me replicó:
-Y ¿dónde están tus limosnas? ¿Dónde están tus obras de caridad? ¡Ya ves lo que te pasa!

Explicación.

2 Sobre Tobit se abaten las desgracias en tres olas sucesivas: la fiesta turbada, la pérdida de la vista, la pérdida de la paz familiar. La primera provoca los comentarios burlones de los vecinos, la segunda excita la compasión de los parientes, la tercera hace estallar los reproches de la mujer. El primer comentario podría debilitar la fe de Tobit si la Escritura recordada no fortificara su convicción. El tercero, que afronta el problema de la retribución, pone a dura prueba la fe de Tobit. De la profundidad de su dolor brotará la súplica del cap.3.
El relato procede con fluidez, velocidad y eficacia. En este capítulo, con la plegaria de 3, 1-6 confluyen dos influjos patentes. El de Job, honrado e inocente, sobre quien se abaten desgracias. Las confesiones postexílicas, que en boca de un inocente adquieren nuevo sentido.

Con ésto se aclara la función del capítulo precedente. Tenía que quedar claro que Tobit es inocente, que sufre sin culpa, que es probado por Dios y supera la prueba. El principio de la retribución no actúa inmediata ni mecánicamente. La Vulgata amplifica la comparación con Job.

2,1 La fiesta de las Semanas se celebraba con peregrinación a Jerusalén. Algunos piensan que en ella se renovaba la alianza. En el destierro hay que prescindir de muchos ritos: la comida festiva parece ser lo principal, quizá acompañada de lecturas y plegarias bíblicas.

2,2 Tobit exige que el convidado sea "pobre y fiel al Señor": acto de caridad que se nos antoja bastante selectivo. Quizá piense que sólo un israelita observante, tamibén de los preceptos de pureza legal, podía participar en un banquete de carácter religioso. Véase la legislación de Dt 16,9-12 y 26,11. Con el invitado se abre el círculo familiar y se experimenta la solidaridad del pueblo desterrado.

2,3 Los verbos en voz pasiva sugieren el anonimato e impunidad del asesinato.

2,5 El contacto con un cadáver contaminaba (Nm 19,14-16). Noticia importante para el narrador.

2,6 Con una cita de Escritura interpreta un hecho presente como cumplimiento de una profecía: la amenaza de Am 8,10 contra el culto cismático de Betel; que se extiende también a Dan, el santuario gemelo. El asesinato de un desterrado, si no castigo personal, es consecuencia del pecado colectivo y en ese espíritu debe ser aceptado. A Tobit aunque inocente toca llorar. La cita de Escritura es procedimiento frecuente en 1 Mac y tiene un antecedente en Jr 26m18.

2,9 Dado que el banquete se celebraba por la tarde y se prolongaba, las desgracias se suceden en breve espacio. El baño es ritual, para eliminar la contaminación con el cadáver. El texto de AB excluye el baño.

2,10 Según el relato tradicional, Ajicar perseguido tuvo que ocultarse (es posible que Elimaida sea lectura errónea de un hebrero "ocultarse"). Como en 1 Mac 6,1, Elimaida es la región montañosa de Elam. Nada pierde el relato suprimiendo la noticia de Ajicar, pues lo lógico es que la mujer cuidase de Tobit.

2,11 Hilar y tejer eran labores femeninas, útiles y productivas (según Prov 31,19.22.24). Pero vivir a expensas de la mujer es humillante (según el dictamen de Eclo 25,22).

2,12 La versión S da la fecha con el nombre macedonio del mes de marzo; cae unas semanas antes de la Pascua. Es posible que el regalo estuviese escogido pensando en la fiesta próxima, de acuerdo con la legislación (Ex 12,5).

2,13 La reacción de Tobit es la de un hombre suspicaz, y su insistencia es irritante. Aunque la ceguera lo disculpe, una honradez propia que piensa mal de los demás no es ejemplar. Sobre objetos o animales robados legisla Ex 21,37-22,12.

2,14 La reacción de Ana es explicable y justificada. En cambio, el contrataque ad hominem, desafiando el principio de la retribución, la coloca al lado de la mujer de Job (Job 2,9). La última frase griega es dudosa.



TOBÍAS. CAPÍTULO 1.

Vida y milagros de un deportado

11 Historia de Tobit, hijo de Tobiel, de Ananiel, de Aduel, de Gabael, de la familia de Asiel, de la tribu de Neftalí, 2deportado desde Tisbé -al sur de Cades de Neftalí, en la alta Galilea, por encima de Jasor, detrás de la ruta occidental, al norte de Safed- durante el reinado de Salmanasar, rey de Asiria.
3Yo, Tobit, procedí toda mi vida con sinceridad y honradez, e hice muchas limosnas a mis parientes y compatriotas deportados conmigo a Nínive, de Asiria.
4De joven, cuando estaba en Israel, mi patria, toda la tribu de nuestro padre Neftalí se separó de la dinastía de David y de Jerusalén, la ciudad elegida entre todas las tribus de Israel como lugar para sus sacrificios, en la que había sido edificado y consagrado a perpetuidad el templo, morada de Dios.
5Todos mis parientes, y la tribu de nuestro padre Neftalí, ofrecían sacrificios al becerro que Jeroboán, rey de Israel, había puesto en Dan, en la serranía de Galilea; 6mientras que muchas veces era yo el único que iba a las fiestas de Jerusalén, como se lo prescribe a todo Israel una ley perpetua. Yo corría a Jerusalén con las primicias de los frutos y de los animales, con los diezmos del ganado y la primera lana de las ovejas, 7y lo entregaba a los sacerdotes, hijos de Aarón, para el culto; el diezmo del trigo y del vino, del aceite, de las granadas, de las higueras y demás árboles frutales se lo daba a los levitas que oficiaban en Jerusalén. El segundo diezmo lo cambiaba en dinero, juntando lo de seis años, y cuando iba cada año a Jerusalén lo gastaba allí. 8El tercer diezmo lo daba cada tres años a los huérfanos y viudas y a los prosélitos agregados a Israel. Lo comíamos según lo prescrito en la Ley de Moisés acerca de los diezmos, y según el encargo de Débora, madre de mi abuelo Ananiel (porque mi padre murió, dejándome huérfano).
9De mayor, me casé con una mujer de mi parentela llamada Ana; tuve de ella un hijo y le puse de nombre Tobías.
10Cuando me deportaron a Asiria como cautivo, vine a Ninive. Todos mis parientes y compatriotas comían manjares de los gentiles, 11pero yo me guardé muy bien de hacerlo. 12Y como yo tenía muy presente a Dios, 13el Altísimo hizo que me ganara el favor de Salmanasar, y llegué a ser su proveedor. 14Hasta que murió, yo solía ir a Media, y allí hacía las compras en casa de Gabriel, hijo de Gabri, en Ragués de Media, y allí dejé en depósito unos sacos con trescientos kilos de plata.
15Cuando murió Salmanasar, su hijo Senaquerib le sucedió en el trono. Las rutas de Media se cerraron y ya no pude volver allá.
16En tiempos de Salmanasar hice muchas limosnas a mis compatriotas: 17di mi pan al hambriento y mi ropa al desnudo, y si veían a algún israelita muerto y arrojado tras la muralla de Nínive, lo enterraba. 18Así, enterré a los que mató Senaquerib al volver huyendo de Judea; el Rey del cielo lo castigó por sus blasfemias, y él, despechado, mató a muchos israelitas; yo recogí los cadáveres y los enterré a escondidas; Senaquerib mandó buscarlos, pero no aparecieron. 19Un ninivita fue a denunciarme al rey, diciendo que era yo el que los había enterrado. Me escondí, y cuando me cercioré de que el rey lo sabía y que me buscaban para matarme, huí lleno de miedo. 20Entonces me consficaron todos los bienes; se lo llevaron todo para el tesoro real y me dejaron únicamente a mi mujer, Ana, y mi hijo, Tobías.
21No habían pasado cuarenta días cuando a Senaquerib lo asesinaron sus dos hijos; huyeron a los montes de Ararat, y su hijo Asaradón le sucedió en el trono. Asaradón puso a Ajicar, hijo de mi hermano Anael, al frente de la hacienda pública, con autoridad sobre toda la administración.
22Ajicar intercedió por mí y pude volver a Nínive. Durante el reinado de Senaquerib de Asiria, Ajicar había sido copero mayor, canciller, tesorero y contable, y Asaradón lo en sus cargos. Ajicar era de mi parentela, sobrino mío.

Explicación.

1,1 El título es a la letra "Libro de los hechos de Tobit", calco de un hebreo seper dibre N. En la genealogía hay varios nombres teofóricos con él, el del hijo con -Yah. Se repite el componente tob = bueno, que aparece en otros contextos: Tabeel (Is 7,6), una familia influyente de Tobíadas en tiempo de Nehemías (Neh 2,10.19; 13,4.7-8 etc), otras en Babilonia y en tiempo de los Macabeos (2 Mac 3,11).
Neftalí era una tribu menor del territorio septentrional. En ella descuella Tobit con función neopatriarcal.

1,2 La acción sucede después de la caída de Samaría (721) y de la deportación forzosa de israelitas (2 Re 15-29ss y 17); menciona también la caída de Jerusalén (cap.13). En tiempo de los seléucidas, Asiria era el nombre disimulado que los judíos daban a Siria.

1,3 Comienza en primera persona, a manera de autobiografía, que llega sólo hasta 3,6, al entrar en escena Sara. El género tiene antecedentes en las memorias de Nehemías. No sabemos la razón del cambio brusco. En primera persona, Tobit comienza con una confesión pública de sus virtudes. Nos suena como la del fariseo que daba gracias a Dios porque era muy bueno y "no como los demás" (Lc 18,9-14). La Vulgata comienza el relato en tercera persona, quizá siguiendo el consejo de Prov 27,2 "Que te alabe el extraño, y no tu boca".

Su confesión, que abarca la vida en la patria y en el destierro, permite una comparación útil. En la patria la peregrinación al santuario central, en el destierro los alimentos puros. En la patria los diezmos legales, en el destierro la limosna.

1,4-5 "Se separó": alude al cisma (1 Re 12). El pecado de Jeroboán atraviesa de modo obsesivo toda la historia del reino septentrional y se declara causa principal de su destrucción. El texto AB habla maliciosamente de "una becerra dedicada a Baal". "Todos mis parientes": a la luz de 5,14, expresión exagerada o simplificada.

1,6-7 Según el calendario de Dt 16 y según la legislación de Dt 12; 14,22-29; 26,12-13.

1,8 Los "prosélitos" son adición a la legislación tradicional; pueden ocupar el puesto de los gerim o emigrantes avecindados en territorio israelita. El proselitismo, como fenómeno extendido, es posterior; una primera huella podría rastrearse en Is 56,3.

La Vulgata simplifica o altera la contabilidad religiosa de estos versos.

1,9 "De mi parentela": según Nm 36,6-7. La endogamia dentro de la tribu y clan es uno de los motivos conductores del libro. El hecho de que Tobías sea hijo único dará intensidad a dicha preocupación y lo acercará al modelo de Isaac como sucesor legítimo.

1,10-11 El tema de los alimentos (lv 11; Dt 14) ocupa un primer plano en Dn 1, con efectos dietéticos maravillosos. Lo explota Judit para despitar a Holofernes. Es motivo de los martirios de 2 Mac 6-7.

1,12 "Tenía presente al Señor", a pesar de la ausencia del destierro, sin templo ni culto. "Con toda el alma" (Dt 6,4): excluye toda división interna, toda fisura de sincretismo. Es paradójico que por su fidelidad exclusiva al Señor, alcance Tobit el favor del que adora al dios Asur; cosas de Dios (cfr. Prov 21,1).

1,13 La serie de los monarcas asirios es la siguiente: A Tiglat Piléser III sucede en 727 su hijo Salmanasar; le sucede el 721 el usurpador Sargón II; después Senaquerib, 705-681 y después Asaradón, 681-669. Sargón remató la conquista de Samaría.

1,14 Aparece Gabael, del mismo clan que Tobit. Ragués distaba unos mil km, al este de Nínive, en territorio que dominarán los Medos. Se considera el dinero no acuñado, al peso. Cuatrocientos sesenta kilos de plata es una cantidad respetable. El joven Tobías no irá a rescatar un terreno enajenado, sino a cobrar un dinero depositado.

1,15 La intranquilidad de las fronteras corresponde a hechos históricos. Pueblos limítrofes, sometidos o vasallos, aprovechaban cualquier ocasión para hostilizar al imperio. Los medos formaron más tarde parte de la coalición que acabó con el imperio asirio, a finales del siglo VII.

La Vulgata hace de Tobit un misionero itinerante, que aprovecha la libertad de movimientos para repartir buenos consejos entre sus paisanos.

1,17 Véanse Job 31,17-20; Is 58,7. Dejar sin sepultura era grave afrenta (p. ej. Is 14,19-20; Jr 22,18-19). Sepultar a un muerto era obra de misericordia (p. ej. 2 Sm 21,10-14; 1 Re 13,28-30).

1,18 La historia se lee en Is 37,36-37. Las blasfemias son sus discursos arrogantes: Is 10,8-11 y 36,18-20.23.

1,19 Con cambios importantes, recuerda la primera actuación de Moisés: un hombre asesinado, sepultado, la denuncia y la huida.

1,21a De hecho la muerte sucedió dos decenios más tarde.

1,21b-22 Sin introducción y sin justificación entra en escena un personaje ilustre e innecesario. Reaparecerá, no menos artificialmente, al final del libro. Ajicar entra como huésped de honor imprevisto, a quien se hace puesto a toda costa. La historia de Ajicar gozó de gran aceptación en la antigüedad, como prueban traducciones en varias lenguas e influjos en otros textos. Aparece ya entre los escritos de Elefantina (siglo V).

El parecido con el libro de Tobías es demasiado genérico: carácter sapiencial aleccionador, series de consejos, ficción didáctica, episodios de corte, relato en primera persona. Las diferencias son enormes. En conjunto me parece literariamente superior el relato de Ajicar.

TOBÍAS. INTRODUCCIÓN. LENGUA Y TEXTO.

Tiene todas las trazas de ser una traducción de un original semítico, probablemente hebreo. La dicción es poco feliz; da la impresión de que no es sólo culpa del traductor. El original estaría escrito en el hebreo académico de la época.

El texto griego ha llegado a nosotros en dos versiones divergentes: el manuscrito sinaítico (S) y los manuscritos Alejandrino y Vaticano (A y B). La segunda versión, la más usada por los Padres griegos, es de ordinario más breve, con saltos de sentido y economía de datos útiles o felices. Creo que dicha versión resume sacrificando, aunque no lo puedo demostrar. He seguido como texto base la versión S. En dos ocasiones (cap. 4 y 13) son tan divergentes, que he preferido ofrecer y comentar ambas versiones. Por ahora el problema del texto sigue sin solución.

TOBÍAS. INTRODUCCIÓN. ÉPOCA Y AUTOR.

El autor escribe en una época de diáspor aceptada; Jerusalén conserva su función central orientadora. El hecho actual es la vida de los judíos en países paganos. Las relaciones son alternas, según el talante de gobernantes y responsables. No hay polémica contra la cultura pagana. En lo económico, el dinero puede reemplazar la posesión de tierras. En lo social, puede haber judíos bien instalados como banqueros o consejeros reales. La idolatría ha dejado de ser un peligro. Es posible dar culto a Dios sin templo ni sacrificios. Al prójimo se le ayuda con limosnas más que con diezmos rituales. la familia es uno de los valores máximos, y por medio de ella se anudan los vínculos de clan y tribu.

El libro parece escrito en plena era helenística, quizá bien entrado el siglo III a.C. Parece posterior a la persecución de Antíoco IV y la rebelión macabaica. Los gustos literarios han cambiado, probablemente en contacto con la literatura helenística.

Como era de esperar, no conocemos el nombre del autor. El interés del libro por la tribu de Neftalí y el territorio de Asiria y Media puede dar pábulo a especulaciones, no aporta indicios acerca del autor.

TOBÍAS. INTRODUCCIÓN. PERSONAJES.

a) Tobit es el ideal de israelita padre de familia en el destierro o en la diáspora. Fiel en "tener presente" al Señor, aunque falten templo y culto, solidario de sus compatriotas, especialmente en la limosna. Es una pieza que enlaza el pasado en la patria, el presente en el destierro, el futuro próximo de la descendencia, el futuro remoto entrevisto. Es el hombre honrado y probado: en los bienes materiales, que le son confiscados, en la vida familiar, por la actitud de la esposa, en la integridad física por la ceguera. Tiene que transmitir una herencia material: dinero y no tierras, porque no las poseen los desterrados. Más aún, una herencia espiritual de religiosidad y observancia de la ley. Si considera importante enterrar a un muerto, otro tanto estima el lavarse las manos antes de comer. Estima mucho la limosna y no menos las riquezas que como premio acarrea. La boda es ante todo observancia de una ley entendida con todo rigor. Tobit pronuncia un testamento sapiencial y otro profético.

b) Tobías es un personaje sin personalidad. Parece colocado para ejecutar órdenes paternas o instrucciones del compañero de viaje. Otras veces su función es hacer preguntas de escolar para que su compañero pueda administrar sus enseñanzas. Todo se lo dan hecho, no tiene que superar obstáculos. Su enamoramiento de oídas no convence. Y casi nos irrita que, sin haber luchado, llegue al colmo de la dicha heredando a padres y suegros.

c) Rafael acapara el relato para dirigir la acción y para dar explicaciones al lector. Tiene antecedentes bíblicos. Patriarcales: en el ciclo de Abrahán (Gn 16,7; 18-19; 21,17; 22,11.15); en especial relevante es Gn 24, con el viaje, la guía del ángel, la búsqueda de la esposa lejana y el nombre del criado, Eliezer, al cual corresponde llamativamente Azarías. En el ciclo de Jacob (28,12; 31,11; 32,2; 48,16). Antecedentes en el Éxodo (3,2; 14,19; 23,20; 32,34; 33,2); Josué (Jos 5,12). Los salmos trasladan la función de los ángeles a la piedad individual o de grupo (Sal 34,8; 35,5-6; 91,11).

Su nombre es Rafael, que significa Dios cura (3,17). El narrador traslada al ángel poderes divinos (Dt 32,39; Is 19,22; Os 6,1). Su función en el relato es avasalladora. Siendo tan experto, todo lo explica, por adelantado; menos su verdadera personalidad. Es guía de viaje, casamentero, médico y farmacéutico, jefe de liturgia y hasta maestro de teología sobre los ángeles. Respecto al "ángel del Señor" de las grandes tradiciones, representa una "domesticación" o reducción al horizonte doméstico de una familia. Frente a él, el poderoso y temible Asmodeo resulta un pobre diablo. Habríamos deseado un ángel más ambiguo en la presencia, más discreto en las palabras.

d) Ana, Sara y Ragüel tienen cada uno alguna intervención acertada, algún rasgo psicológico convincente. Ana disputando con el marido, Sara en su desesperación, Ragüel en sus miedos y cautelas.

e) Asmodeo. Si las matriarcas, Sara, Rebeca, Raquel, padecen de esterilidad, Sara está a merced de un demonio. ¿De dónde procede esta visión fantástica? Tropezamos con una maraña de hilos bíblicos y extrabíblicos.

En el AT hemos encontrado los shedim de origen babilónico (Dt 32,17; Sal 106,37), los sae´irim o sátiros (Lv 17,7; Is 13,21; 34,14), y animales demoníacos o demonizados, como siyyim, ´iyyim y el femenino lilit. Otros son enfermedades o epidemias concebidas como seres malignos: qeteb, reshep, deber (Sal 91,6). Forman otro grupo los poderes cósmicos personificados: Rahab, Tannin, Mot, Yam. También se menciona el "espíritu maligno" que asaltaba periódicamente a Saúl (1 Sm 16,14.23). El AT tiende a limitar y aun minimizar esos poderes. Por tanto, cuando el autor de este libro concede a Asmodeo un papel tan importante, está cediendo a nuevos gustos literarios o quieren aleccionar a sus lectores.

Hay que esperar en otros influjos. El nombre Asmodeo es candidato a dos explicaciones. Una semítica: formación artificial de la raíz shmd = destruir, aniquilar. Tendría parentesco con el "aniquilador" (Ex 12,13), con funciones más modestas. Explicación persa: Asmodeo es una adaptación de Aeshma Deva, uno de los siete espíritus malignos. Es posible y aun probable que el autor haya jugado con la asonancia: la forma tiene resonancias hebreas y persas.

El texto no dice que el demonio esté enamorado de Sara y que mate por celos; sí dice que está frustrando su vida familiar y su anhelada maternidad.